sábado, 10 de diciembre de 2011



Fue extraño. Sentía que ese chico era diferente a los demás. Por como le trataba, por como le miraba. Sentía que él era diferente a los demás por como le trataba yo. Empecé conociéndole poco, sentía que íbamos a ser muy buenos amigos, pero aún no sabía, todo lo que pasaría. Al tiempo de esas largas conversaciones, esas comparaciones de qué nos gustaba a uno y qué nos gustaba a el otro; Terminé dándome cuenta de que todo esto, parecía que me estaba convirtiendo. Podría ser posible que la amistad que yo sintiese por él, no fuese exactamente eso, amistad... Pero, jamás podría llegar al extremo de decirle mis sentimientos. Jamás podría decirle que le quería. Nunca podría advertirle de que pasaba por mi cabeza, ni que hacía eco en mi corazón. Tenía miedo de arriesgar para perder, o ganar por arriesgar.  pero, para nada iba ha hacerlo. Prefería guardarme los sentimientos. Prefería que el fuese feliz. Pero siempre me he hecho la pregunta de "¿Y sí él siente lo mismo? ¿Y si me quiere igual que yo le quiero a él?" Prefería guardármelo para mi misma, las preguntas y respuestas, las formaría yo. 
Y ahora, quizás sea tarde. Quizás, por no arriesgar perdí, sin saber si él sentía lo mismo. Mi mirada no quiere ver lo que en estos momentos está viendo, no quiere ver que sus manos agarran otras que no sean las mías. Sí, ahora, tiene una persona que le quiere. Parecen ser felices. Y ahora me arrepiento de no haber sido sincera. De no haberle comunicado mis sentimientos. ¿Acaso alguien no se ha callado un sentimiento por el miedo de que la otra persona no sienta lo mismo? Pues ese es nuestro error. El no arriesgar por miedo a perder. 

Pero, ¿Porque no arriesgar pensando que podemos llegar a ganar algo? 

Y ahora, cuándo él me pregunte que porque estoy triste, ¿Qué le respondo? ¿Que estoy mal porque tiene a una persona al lado que le quiere ni la mitad de lo que le quiero yo y me da rabia de no haber sido sincera? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario