jueves, 8 de diciembre de 2011

Sonreír, cueste lo que cueste.

Debemos de estar acostumbrados a todos los tipos de días que la vida nos puede llegar a plantear. Habrá días en los que te duelan las mejillas de tanto reírte y habrá días en los que te costará levantarte de la cama porque solo tienes ganas de llorar. A pesar de las diferentes circunstancias por las que estemos pasando, siempre nos debe de quedar bien claro que luchar es lo que de verdad te tiene en cuenta la vida. El saber que a pesar de todos los malos momentos y los baches que se nos interpongan, tenemos que coger el suficiente aire como para llegar a la meta, con una sonrisa. Tenemos que aprender a reírnos de nuestra propia sombra. A enseñar las mejores de nuestras sonrisas a diario para que nadie nos rechiste que no sabemos sonreír. En definitiva, que si no luchamos, nadie lo va ha hacer por nosotros.

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