Pienso tantas veces al día en ti, que me sería difícil incluso contarlas. Es tanto lo que te quiero que por muchas horas y días que pasasen, por muchísimas cosas que ocurriesen, jamás serían las suficientes como para borrarte completamente de mí. Te necesito, y me he dado cuenta. Necesito que me despiertes todas las mañanas, y que me desees buenas noches todos los días. Necesito completar mi sonrisa contigo, correr por donde sea agarrada de tu mano, volar, saltar, bailar, correr, llorar, reír, soñar... todo junto a ti.
Tal vez, sólo tal vez, esto se acabe, y te juro, que nada hará que olvide todo lo que me has echo vivir junto a ti. Incluso el tiempo no será enemigo como para dejar que te olvide. Sé que tú me quieres, y que yo te quiero. Eso es suficiente.
Que me sonrías cuando me ves, que me abraces cuándo tengo frío, que me guiñes todos los días el ojo, que me susurres mil y una veces al día que me quieres al oído. Decirme que sin mi no puedes, y confiarme cosas que nadie sabe. El querer arriesgar todo por mi sin miedo a que lo pierdas. El confiar que vallamos a donde vallamos, siempre estaremos juntos.
Y es que hoy he empezado a contar todas las veces que he podido pensar en ti aproximadamente, y ya son setecientas las veces que la visitaste en estas 24 horas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario